Nuestra historia
En 1989, una familia convirtió el dolor en un movimiento, que transformó la atención a pacientes con leucemia en Canarias.
¿Cuándo comenzó todo?
El comienzo de una lucha por la dignidad del paciente.
A finales de los 80, el pequeño Alejandro Da Silva, de 7 años, fue diagnosticado de leucemia. Durante cinco años, su familia vivió las carencias del sistema sanitario: niños compartiendo habitación, familias separadas, y un entorno sin intimidad ni acompañamiento.
De esa experiencia nació la idea de cambiarlo todo.
La decisión:
Crear una fundación
Al mes de regresar de Estados Unidos, donde conoció hospitales más humanos, Manuel Da Silva decidió fundar una organización para que ningún niño ni familia tuviera que vivir lo mismo.
Innovar para salvar vidas
Primeros trasplantes de médula ósea en Canarias
A comienzos de los años 90, la Fundación participó activamente en la puesta en marcha de los primeros trasplantes de médula ósea del archipiélago.
Financió la adaptación de las habitaciones de aislamiento del Hospital Insular de Gran Canaria con una inversión de siete millones de pesetas, permitiendo realizar los primeros autotrasplantes.
Desde entonces, la Fundación colabora con los equipos médicos en la mejora de las condiciones hospitalarias y en el apoyo a pacientes durante el proceso de trasplante.
Red de donantes
y primeros acuerdos
Menos de un año después de su creación, la Fundación impulsó la idea de crear un banco de médula ósea en Canarias.
Publicó la propuesta en los medios locales y comenzó a promover la donación como una forma directa de salvar vidas.
En paralelo, se firmó el primer protocolo de colaboración con el REDMO (Registro Español de Donantes de Médula Ósea), lo que permitió iniciar en el archipiélago el proceso de tipaje de donantes y su incorporación a la red nacional.
Desde entonces, la Fundación ha mantenido una colaboración constante en la divulgación, captación y orientación de donantes, contribuyendo a que muchos pacientes encuentren la compatibilidad necesaria para su trasplante.
Apoyo institucional
Reconocimiento y respaldo desde la Casa Real.
En 1990, Su Majestad la Reina Sofía aceptó la Presidencia de Honor de la Fundación Canaria Alejandro Da Silva contra la Leucemia.
Este gesto supuso un reconocimiento al trabajo que la entidad venía realizando desde su creación y un respaldo institucional que reforzó su credibilidad y visibilidad a nivel nacional.
Desde entonces, la Fundación ha mantenido una relación estable con diferentes instituciones públicas y sanitarias, colaborando en proyectos de humanización hospitalaria y apoyo psicosocial a pacientes y familias.
“De lo que no encontramos en los hospitales nació la fuerza para ofrecer apoyo humano y cercano a quienes más lo necesitan.”
_ Fundadores
Crecimiento
y equipo profesional
Con el paso de los años, la Fundación fue ampliando su alcance y consolidando un equipo multidisciplinar formado por psicólogos, trabajadores sociales, animadores socioculturales y personal de apoyo.
La profesionalización de estos servicios permitió ofrecer una atención más estructurada, continua y adaptada a las necesidades reales de los pacientes y sus familias.
El trabajo conjunto con el personal sanitario facilitó la integración del apoyo psicosocial dentro del proceso asistencial.
Hoy, el equipo combina experiencia técnica con cercanía humana, manteniendo el mismo objetivo desde 1989: mejorar la calidad de vida durante el tratamiento.
Nuestra historia no es solo pasado: es el motor que nos impulsa cada día.
Seguimos trabajando para que nadie tenga que atravesar la leucemia en soledad.
Más de 35 años después,
la Fundación sigue presente en los hospitales canarios.
Cada día,
acompañamos a pacientes, familias y personal sanitario.
Nuestra labor no es médica.
Es humana, práctica y constante.
Seguimos donde empezó todo:
junto a las camas, en los pasillos, en las salas donde la espera se hace larga.
El nombre de Alejandro sigue ahí,
en cada gesto, en cada proyecto, en cada persona que recibe ayuda.
Gracias a la confianza de muchos,
personas, empresas e instituciones que creen, como nosotros, que acompañar también cura.
Hoy seguimos acompañando
Lo que empezó como una respuesta personal se ha convertido en un trabajo continuo de apoyo a pacientes y familias.
Cada día, en los hospitales y en nuestras sedes, seguimos al lado de quienes lo necesitan, con la misma cercanía y compromiso desde 1989.